

por Alito Aep
Noche
de jueves. Vuelvo de hacer una compra y veo en la esquina de Lacroze y Cabildo
a dos señoras muy entusiastas y un tipo aburrido golpeando sus cacerolitas DE
TEFLÓN (chiquititas, tal como cantaban los Quilapayún, y de teflón, tal como
cantaba Copani) mientras los transeúntes pasaban indiferentes. Una de las
señoras, al verme observar las ollitas, empieza a gritar "¡vamos, vamos,
súmense!", con lo cual se ganó un improperio mío y el acercamiento
cómplice de la otra en medio de la desolación que se esforzaban vanamente
en disimular.
Tuvieron
sus diez minutos de ridículo, en la misma esquina que se llenó, con tránsito
cortado y todo, el 18 de diciembre de 2017.
Sabemos
que el fenómeno cacerolero es propio de ciertos núcleos urbanos que no
representan al país. Pero en estos núcleos el fenómeno está fracasando, aún en
medio del fuego de artillería gigantesco que ejercen los medios hegemónicos.
Entonces,
¿qué realidad es la que manifiesta hoy la tan mentada "correlación de
fuerzas"? ¿La que relatan las tapas de los diarios grandes y los zócalos
televisivos o la que nos siguen mostrando estos hechos reales y también,
incluso, las encuestas de los analistas políticos serios?
Cuando
hace falta tomar algunas decisiones fuertes, lo peor que se puede hacer es dar
señales de debilidad o dejarse convencer por el ruido que hace quien está
enfrente en su intento de mostrar un poder que en realidad no tiene.
¿De
qué decisiones hablamos, o de qué acciones? Las que nos den una base sólida
para reconstruir lentamente la Patria después de cuatro años de fuga y deuda
más un año de pandemia: política alimentaria, producción y distribución de los
alimentos y de la energía, MEDIOS DE COMUNICACIÓN... ¿Quiénes se piensa que van
a llegar tanto a mostrar como a cubrir las necesidades reales del pueblo en
cada rincón del país, en lugar de especular con el fracaso económico mientras
fugan sus enormes ganancias? ¿Las empresas grandes? ¿La trenza oligopólica
mediática? ¿C5N? ¿Los supermercados grandes? Ese error ya nos salió muy caro
hace cinco años.
Es
momento de decisión: la fuerza que tenemos ahora o bien se asume y se la usa
con estrategia o se regala y perdemos el tren.
Perfecta definición de este momento y medida exigencia de acción a tiempo del poder democrático delegado al legítimo gobierno.
ResponderBorrarSuscribo compañero.
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